En la vida hay que echar un par. Para todo. Huevos para un bizcocho, para cambiar de trabajo, para comerte un buen farinato, para viajar, para tomarte unas patatas con jamón, para vivir en otra ciudad, para ver esa peli que te recuerda a ti, para leer un libro que te remueve por dentro, para cruzar la calle con el semáforo en rojo, para ir al médico, para acabar una carrera para la que no has entrenado, para investigar lo que te preocupa, para probar y aprender cosas nuevas, para tirar para delante. Incluso, para comerlos con pimentón y pan.
sábado, 4 de febrero de 2017
martes, 31 de enero de 2017
Mente viajera
Siguen pasando los días, sin noticias. Y no sé qué pasará, cómo estarán yendo las cosas. La falta de información provoca nervios, y estrés. ¿Cómo estará? ¿Habrá llegado? Parecemos estar en un continuo viaje pero sin movernos del sitio. Lo bueno de la imaginación es eso, que va por libre, viaja sin parar. Disfruta de nuevas sensaciones, experiencias, lugares... Sigue viajando, cabecita mía.
Un destino
Ahí estábamos, los dos. Esperando. Se notaba la tensión. Se cortaba con tijeras. Buscábamos lo mismo. Tantos años preparándonos para ese objetivo, común sin saberlo. Y estaba todo hecho. Solo faltaba esperar. Él o yo. Cara o cruz. Dos personas, un solo destino.
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