viernes, 24 de febrero de 2017

Marieta, la dicharachera

Marieta era muy dicharachera. Una niña afable y risueña que disfrutaba con todo lo que se encontraba por el camino. Si veía un pájaro, intentaba jugar con él, si tropezaba con una piedra, la cogía y la utilizaba para echar un pati; si veía un caño con agua, bebía y con un palo movía el agua. 
Así hacía siempre Marieta: aprovechaba las oportunidades que encontraba para ver el lado positivo y disfrutar de lo que se encontraba a su paso. 
Lo malo que tenía Marieta es que, cuando tenía que gestionar la tristeza, no sabía hacerlo. Era una sensación nueva para ella que le provocaba reacciones raras que no conocía. Y Marieta sufría mucho por estar triste, más de lo normal, y sufría cuando veía tristes a los demás. Ella intentaba ser feliz siempre, y a veces eso no podía ser. 
Pero, Marieta, según crecía, aprendía a gestionar los días negros y los pasaba a grises, y con mucho esfuerzo, los pasaba a color blanco. 
Porque, está claro, Marieta seguía siendo dicharachera y, por mucho que la tristeza quisiera entrar, ella era más rápida, más lista y más optimista.


martes, 21 de febrero de 2017

Miradas: océanos de sensaciones

La RAE dice que una mirada es modo de mirar, expresión de los ojos. Para mí, engloba mucho más que una definición.

Una mirada es un océano de sensaciones, de sentimientos, de sueños, de abrazos, de futuros, de pasados, de deseos, de anhelos, de miedos, de alegrías, de valentía, de cobardía, de tristeza, de recuerdos, de sinsentidos, de besos...

Si miras a una persona a los ojos puedes profundizar en sus sentimientos. Y una mirada sincera no se puede olvidar. Se te queda clavada para siempre y te evoca a ese momento, a ese lugar, a esa situación. Para bien o para mal.

Una mirada profunda se te queda en el corazón para siempre. Y no nos damos cuenta de la importancia que tiene. Nos miramos poco y mal a los ojos. Tendríamos que hacerlo más. Y bucear más en las emociones que se aprecian en ellos.

'Lo bonito no son los ojos, son las miradas' 
(Acción Poética)


sábado, 18 de febrero de 2017

Bisous, besos, kisses, beijos...

No me gusta dar dos besos cuando ves a alguien, por obligación. Me da pereza. Prefiero dar la mano en muchas ocasiones. Esos besos sin sentido, porque sí... deberían de erradicarse. Solo merecen la pena los que significan algo.

Hay millones de tipos de besos. Tantos como personas. Tantos como sentimientos. No es lo mismo un beso de abuela, que un beso de amor, que un beso de madre, que un beso de amigos, que un beso en los ojos, que un beso en la frente, que un beso en la mano, que un beso suave en los labios, que un beso en el cuello, que un beso pasional.... Cada uno tiene su significado. Y cada uno es importante en cada momento. Cada beso es único e irremplazable. Y hay que saber qué tipo de beso es para apreciarlo como lo que es. Sin pensar en que podría ser otro tipo. Es el que es. Punto. Siéntelo. Besa. Y sé besado.

'Quiero esos besos. Pocos pero intensos. Ficticios o reales. Húmedos o secos. Rápidos o lentos. Incautos. Prohibidos. Secretos.'