martes, 2 de mayo de 2017

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

El portugués es ese idioma que tanto me gusta y del que tan poco sé (de momento). Eu tenho uma varinha mágica... lo aprendí, y es mi frase de cabecera. Pero, vamos a darle tiempo...

Aparte del idioma, nuestro país vecino tiene muchas otras cosas interesantes: los pasteles de nata, las bifanas, las sopas con verduras (calentitas después de una carrera)... ¡y hasta la playa que tendría Salamanca si no fuera por ellos! (Recomiendo ver el  reportaje de Isabel Ocampo, La Raya que me raya).

Y tiene una palabra que tiene mucho significado pero que en español no existe: saudade. Sería como echar de menos, pero sin ser así. Pero, entonces, ¿qué es? El diccionario lo define como lembrança grata de pessoa ausente ou de alguma coisa de que alguém se vê privado. La wikipedia la describe como mistura dos sentimentos de perda, falta, distância e amor. 

Me encanta esta palabra. La utilizaría cada día. Saudade...

"Saudade é a nossa alma dizendo para onde ela quer voltar" 




lunes, 24 de abril de 2017

El tiempo siempre encuentra un final perfecto

Date tiempo. Todo el que necesites. Porque el tiempo pone cada cosa en su sitio. ¿Tiempo para qué?

Para pensar, en lo bueno y en lo malo, en que lo ha pasado y en lo que podría pasar. En lo que no pasó pero podría haber pasado.
Para digerir el presente, basado en el pasado.
Para ser feliz con tu vida.
Para afrontar con entereza los reveses de la vida.
Para luchar por lo que quieres.
Para tirar la toalla cuando sea el momento de hacerlo.
Para entender lo incomprendible.
Para terminar lo que empezaste.
Para empezar cosas nuevas.
Para continuar con tu vida.
Para viajar a otros lugares.
Para conocer nuevas culturas.
Para leer un buen libro.
Para disfrutar de las amistades.
Para aprender de tu compañía.
Para hacer un maratón de cine.
Para terminar una carrera (larga).
Para reír.
Para disfrutar.
Para llorar.
Para entender.
Para reposar.
Para decidir.
Para vivir.

"El tiempo es el mejor autor. Siempre encuentra un final perfecto" (Charles Chaplin)


jueves, 20 de abril de 2017

Instinto, el olfato de la mente

Ese olor. Lo noto. Me recuerda algo. Me remonta a un lugar en el pasado, cuando caminaba por una calle abandonada y vi a una señora cocinando. Este, en cambio, me sitúa en un invierno: estoy sentada en un sillón orejero, con las piernas bajo las faldillas al calor del brasero. Y, mientras camino por este bosque, estoy en mi primer campamento, durmiendo en tienda de campaña, al lado de un pinar, ¡qué bien huelen los pinos!
Andando por este pueblo hace frío, voy abrigada, y se ve y huele el humo de las chimeneas: soy una cría y estoy viendo el fútbol, en la dos, al lado del fuego, y celebro los goles como si fuera una final de la Copa de Europa.
Muchos olores me recuerdan cosas, me traen a la mente lugares, momentos, personas. Épocas pasadas. Recuerdos. Momentos.
¿A quién no le pasa? El pan recién hecho, una hoguera, el campo mojado, el incienso, la miel, una barbacoa, un chicle de fresa ácida, las especias, el jengibre, el té, un árbol (¿cerezo quizá?), el tomillo… Tantos olores, tantos recuerdos… y los que nos queda por oler, conocer, sentir y recordar.


“De los cinco sentidos, el olfato es incuestionablemente el que mejor idea da de la inmortalidad” (Salvador Dalí)