jueves, 5 de octubre de 2017

#DiaMundialDeLosDocentes

1 de septiembre de 2017
3 años. Primer día de preescolar. Los padres acompañan a sus niños, por primera vez, al colegio. Lloros, angustia, emoción, caras nuevas… Ese día no se sabe si lo pasan peor los niños o los padres.
Unas horas después, los padres vuelven a esa puerta. En esa en la que sus hijos se han hecho un poquito más mayores esa mañana. Y los niños van hacia ellos. Sonrientes o llorosos, corriendo o andando. Saludando o mirando de refilón a sus nuevos compañeros.

Y aquí  empieza el ciclo.

El cole: ese sitio donde se sabe cuándo se empieza pero no cuándo se termina. Donde aprendemos. Crecemos. Hacemos amigos. Pasamos buenos, y malos, momentos. Donde empezamos a leer. Y a escribir. Donde aprendemos cómo calcular la raíz cuadrada de 25. Y conocemos a Shakespeare. Y hacemos nuestra primera entrada a canasta. Donde nos examinamos con el test de Cooper. Y donde celebramos festivales de Navidad y de final de curso.

El cole: donde amamos y odiamos, por igual, a nuestros maestros y profesores. Donde empatizamos con unos más que con otros. Donde sacamos punta a cada uno de ellos. Y les ponemos motes y coreamos canciones. Donde aprendemos de sus cosas buenas. Y vemos lo que no nos gusta para no hacerlo. Con los que aprendemos a leer, a escribir, a crecer. Los que nos enseñan matemáticas y conocimiento del medio. Los que nos hacen pedirnos perdón con el compañero con el que hemos discutido. Y los que nos dicen cómo hacer las cosas mejor. Los que nos examinan. Los que nos acompañan a los viajes de fin de curso o a la nieve. Los que se disfrazan si hace falta. Los que nos escuchan. Y los que nos castigan. Los que nos han decidido que su profesión sea enseñarnos para que aprendamos para la vida. A los que no agradecemos lo suficiente lo que hacen por nosotros para que seamos los que somos años después. 

A los maestros. Y a los profesores. #DiaMundialDeLosDocentes

"La educación es el arma más poderosa que puedes utilizar para cambiar el mundo" (Nelson Mandela)


martes, 3 de octubre de 2017

¿Todo igual?

Un río. La corriente del agua. Los peces saltando. Todo igual y a la vez diferente. Pequeños detalles que cambian la situación.
La unión del pasado y del presente. Del bien y del mal. De las decisiones que marcan. A todos. La maldad humana. La solidaridad. El tiempo que pasa, rápido o lento. 72 años. Ayer. Y aquí estamos. Hoy. Viendo todo igual, pero diferente. Destrozado. Sobrevivido. Evolucionado. Cambiado. Asimilado. Adaptado. Trabajado. Ilusionado. Luchado.


jueves, 21 de septiembre de 2017

En los brazos de Morfeo

Despereza. Lo intenta. Se estira en la cama y trata de levantarse. Una pierna para un lado, otra para el otro, manos para arriba... Crece 3 centímetros, al menos. Y vuelve a hacerse una bola. Giro hacia un lado, mano debajo de la almohada, y a seguir sobando. No sabe qué hora es. Ni quiere saberlo. Dormita. Todavía es de noche. Un ligero reflejo de las farolas entra en la habitación por las rendijas de las persianas. Morfeo todavía le acunará por unas horas. Y él está dispuesto a dejarse mecer. Sin oponer resistencia. El día no ha llegado. Y él no va a desaprovechar la oportunidad de seguir durmiendo. Y soñando.