¿Sabes ese momento en el que alguien te dice algo, te molesta pero sabes que es verdad? ¿Y cuando alguien te dice que eres de una manera y es todo lo que ella es pero no lo ve por la diferencia generacional?
Así era ella.
Decía lo que pensaba. Siempre. Daba igual a quién o cómo. Sin filtro. Y había que quererla así.
Una mujer fuerte. Con sus principios claros. Con las ideas claras. Con sus creencias.
A mis veintitodos todavía me daba alguna colleja. Me decía que no iba a llegar a su edad. ¡Firmaba por estar a los 60 como estaba a los 93!
Mujer de carácter. Besucona cuando quería. Era gracioso preguntar por la Señora de la Casa por teléfono y que se echara a reír cuando se daba cuenta que se la habías colado, de nuevo.
La mejor hacedora de filetes de ternera de la historia. ¡Y cómo manejaba la máquina de coser!
Muy cuca ella. Siempre lista. Arreglada. No salía sin taparse el cuello. Y hasta hace bien poco siempre con tacones.
Siempre iba un paso por delante. Me pillaba todas. Siempre. ¡Y mira que me lo curraba!
No puedo olvidar sus macarrones con carne. Y las cenas improvisadas en su casa. O el ir a desayunar churros y cómo comió la tarta de queso de mi último cumpleaños (orgullosa de que, por fin, supiera hacer algo en la cocina) aún a sabiendas de que tenía mucha azúcar.
Afable. Lectora. Activa. Amiga de sus amigos. Amante del chinchón. De la partida de los domingos. De su familia. De sus hijos. De sus nietos. De sus bis.
Esto va de abuelos. Y ella era eso. No solo una abuela. Abuelita. Abuelita Esperanza.
Como quería. Que Dios la tenga en su gloria.
¡Vámonos de paseo por las nubes! Tranquila, un paseo andando, no corriendo :)
jueves, 7 de marzo de 2019
martes, 12 de febrero de 2019
¿Damos una vuelta más?
2015. Era casi mayo. Los almendros ya habían florecido. Quedaba poco para el cuarenta de mayo. Estaba en el salón y había un periódico encima de la mesa. Lo cogí. Vi una noticia: "Según la encuesta de percepción social de la ciencia, un 25% de la población española desconoce que la Tierra gira alrededor del Sol y piensa que sucede lo contrario".
No sabía muy bien ni qué decir. Ni qué pensar. Así que decidí preguntarle a él, que lo sabía todo. Mi abuelito era como una enciclopedia andante. El Google con patas. Una Wikipedia actualizada.
Él me lo explicó. Un año. 365 días. Una vuelta. Una detrás de otra. Sin parar. Y, en cada vuelta, mil cosas que pueden pasar.
Él llevaba 74 vueltas al Sol. Yo llevaba unas cuantas menos. Pero, si todo iba bien, los dos coincidiríamos dando alguna más.
"Pero - le pregunté, ¿qué puede ocurrir durante una vuelta al sol?".
"Todo y más. Tú solo tienes que dejarte llevar. Observar. Vivir. Sonreír. Aprender. Y dejarte sorprender".
Y así es. En cada nueva vuelta, algo nuevo puede ocurrir.
Eso me dijo mi abuelito. Y, como bien sabía, sus pasos iba a seguir. Aparte de que, como había hecho desde chiqui, nunca quería dejar de sonreír.
No sabía muy bien ni qué decir. Ni qué pensar. Así que decidí preguntarle a él, que lo sabía todo. Mi abuelito era como una enciclopedia andante. El Google con patas. Una Wikipedia actualizada.
Él me lo explicó. Un año. 365 días. Una vuelta. Una detrás de otra. Sin parar. Y, en cada vuelta, mil cosas que pueden pasar.
Él llevaba 74 vueltas al Sol. Yo llevaba unas cuantas menos. Pero, si todo iba bien, los dos coincidiríamos dando alguna más.
"Pero - le pregunté, ¿qué puede ocurrir durante una vuelta al sol?".
"Todo y más. Tú solo tienes que dejarte llevar. Observar. Vivir. Sonreír. Aprender. Y dejarte sorprender".
Y así es. En cada nueva vuelta, algo nuevo puede ocurrir.
- Pides un deseo que se puede cumplir.
- Te rodeas de amigos y no paras de reír.
- Ves una noche estrellada y te dejas embelesar.
- Paseas al lado de un río y ves cómo los peces por la corriente se dejan llevar.
- Aprendes a bajar montañas y no puedes dejar de flipar.
- Sigues aprendiendo a pesar de la edad.
- Continúas mirando a tu alrededor y dejándote fascinar.
- Escuchas nuevos ritmos y te dejas llevar.
- Vuelves a empezar a jugar.
- Con cualquier cosita vuelves a disfrutar.
Eso me dijo mi abuelito. Y, como bien sabía, sus pasos iba a seguir. Aparte de que, como había hecho desde chiqui, nunca quería dejar de sonreír.
miércoles, 6 de febrero de 2019
¿Qué es la besabilidad?
Besabilidad: dícese de la cualidad que se tiene para atraer besos de otra persona.
La besabilidad puede atraer los labios en forma de beso en cualquier parte del cuerpo, no está directamente relacionado con los besos en la boca. Puede ser en la nariz, en los párpados, en la mejilla, en el lóbulo de la oreja, en el cuello, en la comisura de los labios... Cualquier lugar puede ser besable.
Tampoco existen restricciones en cuanto al lugar ni al tiempo. Los besos pueden ser de día o de noche, al aire libre o cerrado, en público o en privado. La besabilidad no se ve afectada por razones externas a los agentes involucrados.
La besabilidad produce sueños. De muchos tipos. Y el sueño puede llegar en un momento de besabilidad.
En ocasiones ocurre que hay impedimentos para desarrollar esta cualidad (por ejemplo, la distancia). Ante esta circunstancia se recomienda que, en en el momento en el que la separación sea la adecuada, se proceda con los besos. Es gratificante aprovechar los momentos de besabilidad para las personas que besan y que son besadas.
También puede pasar que una persona besable coincida con otra con un alto grado de besabilidad pero que no haya reacción entre ellas. Es por esto que, cuando dos personas con alta besabilidad y besables entre sí coinciden, tienen que aprovechar esta cualidad. Así que, ya saben, ¡besen y sean besados!
La besabilidad puede atraer los labios en forma de beso en cualquier parte del cuerpo, no está directamente relacionado con los besos en la boca. Puede ser en la nariz, en los párpados, en la mejilla, en el lóbulo de la oreja, en el cuello, en la comisura de los labios... Cualquier lugar puede ser besable.
Tampoco existen restricciones en cuanto al lugar ni al tiempo. Los besos pueden ser de día o de noche, al aire libre o cerrado, en público o en privado. La besabilidad no se ve afectada por razones externas a los agentes involucrados.
La besabilidad produce sueños. De muchos tipos. Y el sueño puede llegar en un momento de besabilidad.
En ocasiones ocurre que hay impedimentos para desarrollar esta cualidad (por ejemplo, la distancia). Ante esta circunstancia se recomienda que, en en el momento en el que la separación sea la adecuada, se proceda con los besos. Es gratificante aprovechar los momentos de besabilidad para las personas que besan y que son besadas.
También puede pasar que una persona besable coincida con otra con un alto grado de besabilidad pero que no haya reacción entre ellas. Es por esto que, cuando dos personas con alta besabilidad y besables entre sí coinciden, tienen que aprovechar esta cualidad. Así que, ya saben, ¡besen y sean besados!
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